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Quan Zhou: “Si hablas con gente y sabes que ostentas un privilegio, quizás, debes guardar silencio”

Actualizado: 27 jun

10 preguntas a la Girl from today del otoño-invierno de 2023


Autora, comunicadora, podcaster, novelista gráfica y divulgadora de feminismo interseccional, Quan Zhou encarna el espíritu de las Girls from today: una mujer que sabe que lo personal es político. Su identidad como española de origen chino que ha luchado por un espacio fuera de los márgenes puede alumbrar una historia no contada sobre la diáspora china en el país y, de paso, allanar el camino a quienes vienen después. Y lo hace a una comunidad digital entregada: en Instagram, esta polifacética artista cuenta con casi 60.000 seguidores.



Criada en Málaga, tras estudiar en Madrid se graduó en Inglaterra en Comunicación Gráfica. En 2015 se estrenó en el sector editorial con Gazpacho agridulce: Una autobiografía chino-andaluza, publicada por Astiberri. Con esta misma casa presenta su nueva novela gráfica, La (agri)dolce vita, un viaje por el mundo que le lleva a encontrar algunas respuestas y hacerse nuevas preguntas, al tiempo que se hermana con una generación de nómadas digitales que, en realidad, como revela, esconden la receta millennial: incertidumbre, precariedad y hartazgo de un sistema absorbente como es el capitalista.


Pero Quan es también curiosa, ingeniosa y generosa, como demuestra rápidamente en nuestra conversación. Teníamos ganas de conocerla y aprovechamos su visita a València en el marco del Festival Salitre 2023 para que Andrea Savall la retratara como la primera Girl from today de la temporada, resignificando como queremos, a nuestra manera, este concepto tan habitual en las revistas tradicionales. Esta charla se produce, además, poco antes del siguiente capítulo de su vida. Un viaje, por supuesto.


1. Este año has presentado tu libro La (agri)dolce vita en varios puntos del país. ¿En qué punto de tu vida llega esta promoción?


A punto de irme a Nueva York. Me voy a dar clases a la NYU [le ha sido concedida la Chair in Spanish Culture And Civilization]. Hay distintas casas: la casa de Francia, la de Italia… Yo estaré en la de España, dando clases a doctorandos. Viendo la lista de quienes han estado antes que yo, creo soy la primera mujer racializada en tener esa cátedra. Cuando terminé el libro ya sabía que me iba a ir, de hecho sale al final. Me voy después de Reyes, así que prácticamente termina la promo y me mudo. Es un momento profesional muy bonito y, la verdad, estoy emocionada. 


2. El libro es el relato de un viaje en el sentido más formal de la palabra, pero también figuradamente. Hacia la búsqueda de un sentido, de la siguiente aventura, y el resultado, además de grandes amistades e historias, fue una reflexión sobre tu propio privilegio, pese a ser una mujer racializada en una cultura dominada por personas occidentales blancas como la española. ¿Cómo has evolucionado respecto a ello desde que terminaste la novela?


Creo que es un momento no de reflexión, sino de integración. Es decir, soy consciente y ahora integro dentro de mi persona qué conciencia tengo de ese privilegio y cómo lo uso. Hay veces que considero que entre las minorías, mi voz, por ejemplo, se ha escuchado muchísimo más que otras que son igual de válidas con estas mismas reivindicaciones. Eso también es un privilegio. Creo que es un paso muy grande que no todo el mundo ve. Es importante tener conciencia, no utilizar las penurias de la vida como escudo, sino ser consciente de lo que tenemos. Ahora quiero saber cómo usarlo de forma ética. En el libro, cuando voy a Colombia y soy consciente de mi privilegio, no voy a estar yo allí poniéndome por debajo y exponiendo que yo en España esto y lo otro. Cuando hablas con gente y sabes que ostentas un privilegio, quizás, lo que debes hacer es guardar silencio, sostener a la persona que te habla. También pienso que eso, más allá del privilegio, va de ser una persona con dotes sociales guays y no hacerlo todo egocentrista.



3. Precisamente en Colombia, en el libro, sale a la luz la diatriba entre ser “turista” y “viajera”. Hace poco pensé que todos, cuando viajamos, evitamos sitios típicos de turistas cuando somos ese tipo de turista que evita sitios típicos de turistas. ¿Por qué crees que nos cuesta tanto reconocernos con ese arquetipo?


Creo que la palabra “turista” en sí tiene una connotación negativa. Esos sitios pensados para turistas que son caros y la comida es mala. Clase turista que no es clase business. Sitios para turistas. En España hemos sufrido mucho el turismo, sus consecuencias, como la gentrificación. Con lo cual, identificarse con algo que es negativo cuesta. Es lo mismo que cuando la gente dice aquello de “no soy racista, pero…”. Nadie se considera racista, pero todo el mundo conoce a alguien racista. Esto lo contaba en otra de mis novelas. En algo que es claramente negativo, las personas no quieren reconocerse. Entonces, todos somos viajeros. Pero muchas veces el caso es que no.


4. Provienes de Málaga, donde el turismo ha sido un mercado sin parangón desde los 60; después fuiste a Madrid, donde La Latina, el que creo que ha sido tu barrio, está viviendo una gentrificación, precisamente porque gente como tú y como yo hemos ido. ¿Cómo lidias con el sentimiento de culpabilidad?


Ahora vivo en Málaga pero soy de aquí, entonces, justo yo no puedo gentrificar Málaga, de hecho, vivo en un pueblo que se llama Villanueva del Rosario porque al ser freelance y al gastarme mi dinero en viajar estos años, no me puedo permitir vivir en la ciudad, ni me puedo permitir vivir en Madrid centro capital. Tal y como están la inflación y los ingresos económicos por actividades artísticas, me es bastante imposible. Mi nivel gentrificativo es nulo. Tampoco creo que lo fuera en Madrid. No llegué allí con un gran sueldo, sino que al desarrollar mi carrera allí fui escalando, pero fui de esa gente que hasta hace relativamente poco le costaba mucho vivir sola. La verdad es que tengo cero mala conciencia de la gentrificación.



5. Por otro lado, abordas la cuestión racial, que es parte de tu vida y discurso, pero esta vez desde una perspectiva global, mostrando cómo de diferente es la experiencia racializada en distintas partes del mundo. Habiendo pasado un tiempo desde aquel viaje, ¿has llegado a nuevas reflexiones sobre lo que viviste?


Ahora, antes de irme a Nueva York, vivo en un pueblo de 3.000 habitantes. Aquí no hay nada de diversidad. Ha sido un shock pasar de una utopía racial a esto. Mi vecina no sabe pronunciar mi nombre, tiene 82 años. Pero luego también me he sentido muy acogida. La gente no ha necesitado estar deconstruida o saber un montón de esto para que me sienta así. Pero, no obstante, eso no quita que hay muchas situaciones en las que te puedes sentir sola, no entendida e incluso demasiado observada. Y yo porque ya soy adulta, pero sí que hay un par de niños racializados en el cole que sé que lo pasan muy mal.


6. Algo que sin duda tiene un alto valor divulgativo es cuando te detienes a contar la historia de cada Chinatown que visitas. Y, sobre todo, el transmitir a la lectora que en cada lugar donde llegó migración china solía provenir de una misma región y que entre las varias regiones del país puede haber diferencias culturales, gastronómicas… También apuntas a la falta de estudios sobre la diáspora china en España. ¿Por qué crees que en otras partes que has visitado se ha avanzado más en ese aspecto?


Porque en España no hay interés, y ya está. Si hubiera interés hubiera habido fondos, hubiera habido medios. No hay ni interés ni conciencia y para hacer estas investigaciones se necesita pasta. Yo las que hago las saco de mi bolsillo, de mi tiempo, con las limitaciones que conlleva ser una sola persona.


7. Desde hace unos años, en Usera, el Año Nuevo Chino se ha convertido en una fecha marcada en el calendario de los madrileños. ¿Te parece bien que se genere esta atención? ¿Qué análisis extraes?


Forma parte de la misma estrategia marketiniana que hay detrás de los Chinatowns de Estados Unidos. Como he contado en la novela, hubo leyes, como la Chinese Exclusion Act, que prohibía la entrada de inmigración china. Y luego embellecieron los barrios para que los locales blancos fueran a consumir. En el caso de Madrid, el cartel, por ejemplo, que creo que viene de la Comunidad, lo hizo un ilustrador que me encanta, pero es español blanco. Entonces me pregunto por qué el año nuevo chino tiene esa cartelería, dónde está la visibilidad a la comunidad y quién debe tener las voces protagonistas en el año nuevo chino o año nuevo lunar.


8. Como mujer de ascendencia china, has contado varias veces las situaciones de racismo y sexismo que has vivido. O incluso, no sé si estás de acuerdo en este término, “racismo sexista” o “sexismo racista”. ¿Desde qué lugar transitas ahora esa impotencia o rabia que te ha generado siempre vivir en primera, segunda o tercera persona esas situaciones?


Justo de eso va el feminismo interseccional, que en España casi nadie sabe lo que es. Las mujeres racializadas no sufren racismo y ya está. Este viene en intersección con el género. A mí no sólo me cosifican por ser mujer, sino por ser mujer china. A las mujeres negras, por ser mujeres negras. No se puede separar una cosa de la otra. Lo que nos pasa es porque somos mujeres racializadas. ¿Desde qué lugar transito esa impotencia? Ahora, desde poder verla, porque cuando eres niña, adolescente, aquí nadie te enseña nada de eso. Inclusive, te hacen luz de gas. Te dicen “eso no existe” o “eso es que te quería piropear”. Mira, no, me está fetichizando, y eso pasa porque soy mujer china. A veces, si tengo fuerzas para levantar la bola, la levanto. Y si no tengo fuerzas, pues no tengo.


9. Una parte de tu labor se centra en asistir a centros educativos. ¿Qué percepción tienes de las nuevas generaciones y su sentido de la inclusión?


“Nuevas generaciones” es un término tan amplio que creo que engloba a tanta gente heterogénea… Por ejemplo, las hijas de mi amiga Desirée Bela, que es antirracista, mujer afro, ponente… Esas nuevas generaciones me parecen la hostia. Al igual que hay otra gente, hay cierta nueva generación que me parece horrorosa, muy racista y machista. Aunque también tengo una reflexión sobre criminalizar la infancia. Es decir, no nos gusta ver lo que hemos creado los adultos. Hay una parte en que tú has educado a tu hijo o a tu hija así, directa o indirectamente; la infancia no se educa sola. ¿Y cómo están las estructuras educativas? ¿Cómo está formado el profesorado? Ahí es donde tendríamos que poner el foco para luego explicarnos por qué la juventud, en ciertas partes, está como está.


10. En mi caso, ha sido la primera vez que me adentro en el cómic o novela gráfica. He agradecido mucho leer así, porque lo hacía por las noches entre semana, cuando normalmente estoy tan cansada que no me dan las energías para leer un ensayo o novela, y siempre termino recurriendo a una película o serie. He disfrutado muchísimo de la experiencia, también de estar sin pantallas antes de irme a dormir. ¿Crees que la novela gráfica es un formato todavía nicho en España?


La novela gráfica, el cómic, es totalmente nicho en España y, además, tiene poco respeto. Soy totalmente consciente de que si hubiera escrito una novela de no sé cuántas páginas, aunque nadie la hubiera leído, estaría mejor visto. Tendría más solidez que la novela gráfica. En España no es ni industria, hay unas pocas librerías especializadas en cómic. Se cobra mucho mejor trabajando para otros países donde es más respetado y hay más medios, como Francia, Japón o Estados Unidos. Pero a mí me gusta porque es una herramienta muy asequible para contar conceptos muy complejos.



Entrevista: Patricia Moreno.
Fotografía: Andrea Savall.
Asistente de fotografía: Carla Pontiveiro.

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